Déjenme en estos paraísos; paraísos inyectables, aspirables, bebibles, paraísos infranqueables para la democracia, para la revolución e incitación extranjera. En mi abominación, discriminación egoísta, en mi ley improvisada... y por qué no, en mis fragmentos de paraísos desterrados de mi propia utopía. Quizás estos se tomen revancha y me terminen por arrojar a mundos perdidos donde he de volver a comenzar, donde mis paraísos sean un pensamiento efímero que no quepa como una concepción operable, o peor, nunca sepa de mis paraísos y nunca más me desprenda de la razón... que crueldad, que tiempos amargos ocultan los restablecimientos del orden primitivo y, que tipo de criatura podrá sobrevivir sin crear alguna vez su propio paraíso?
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Un breve recuerdo que nunca ha dejado de lado su vigencia, el cariño a una criatura propia a una desendencia, una tajada de piel y de vivencia personal, parte de mi.
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Un breve recuerdo que nunca ha dejado de lado su vigencia, el cariño a una criatura propia a una desendencia, una tajada de piel y de vivencia personal, parte de mi.
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